Pincelada
Después de dar vueltas, después de dar con la idea, después de representarla hasta hacerla propia, cotidiana, después de desear no solo ya captarla, sino perfeccionarla, arrancarla del lienzo, retorciendo el volumen, apoderándose de las sombras, después de anhelar la dimensión que eyecta la profundidad del trazo coloreado. Se regriede nuevamente, se vuelve sobre el blanco puro ahora del lienzo, se esta frente a lo imposible con algunas ideas, con proyección de futuro con dominio e impedimentos, con sorpresas y asombros, con impaciencia y con calma. Se pierde toda noción de bien hacer, se concentra todo solo en un ojo, no hay otros, hay eso, eso abre la puerta de un sin fin de mensajes que se expresan a través del detalle de la pintura como medios de soportar el deseo del pintor, kamikazes del cumplimiento se desnudan en el símbolo por algo mejor, erectos, como símbolos fálicos, los recortes de sentido olvidado calidoscopian la intención de la obra, se imponen en otro tiempo, existen cuando la acción duerme.


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